lunes, 10 de noviembre de 2008

La dama sin identidad (7)

Una vez juntos que pasará? pues aquí os dejo la continuación del cuento...

 

Pero los momentos se acaban, por mucho que ellos quisieran perpetuarlo. Lo que no sabían es que a esos momentos le seguirían muchos mas, pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

La conocida dama y el caballero blanco no pudieron soltarse la mano en un buen rato, así que de esta forma comenzaron a andar por las calles y barrios de Madrid. Según daban los primeros pasos ambos sentían que la ciudad era suya, y de alguna forma así fue las siguientes horas.

Sin haberse dado cuenta de haber andado nada se encontraban ya en el Paseo del Prado, como buen día de otoño, cubierto de hojas que se crujían de un modo encantador al pisarla. O al menos eso pensaba nuestro caballero blanco, porque aquel día todo le estaba empezando a parecer encantador.

Los japoneses por primera vez, se asomaron detrás de sus cámaras y miraron a la pareja caminar por la inmensa acera, los franceses mas chovinistas reconocieron que había algo mejor que su Louvre y su París. Las estatuas de Goya, Velázquez y Murillo voltearon sus cabezas según pasaba la pareja y maldijeron no haber podido contar con esa escena para sus cuadros.

La calle Huertas se abrió ante ellos y las letras comenzaron a bailar por el suelo, formando entre ellas frases y poemas que jamás se repetirían. En la plaza Santa Ana, Lorca les dedicó unos pequeños versos que la pareja recibió con entusiasmo. La puerta del sol se empeñó en doblar las campanas como si de Nochevieja se tratara. La ciudad era suya, pero aun no sabían hasta que punto.

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